Nuestro Señor Jesucristo fue apresado y crucificado. Y nuestra Hermandad nació en una prisión, por voluntad de un grupo de presos. Por este motivo, nuestro Sagrado Titular es la imagen de Jesús preso, cautivo, al comienzo de su Pasión. Todo ello nos invita a dirigir nuestra mirada, nuestra humilde mirada de Hermandad, hacia los presos de hoy, hacia nuestros hermanos privados de libertad, e intentar aliviar su sufrimiento en la medida que nos sea posible.

En la década de los 60 del siglo pasado, nuestra Hermandad tuvo el privilegio de liberar a un preso en la procesión del Viernes Santo. Hoy queremos recuperar esa tradición perdida, adecuarla al momento social actual, y construir así una línea de caridad y acción social que constituya un firme compromiso de nuestra Hermandad.

Pretendemos que el hecho de la liberación de un preso durante la Semana Santa no sea una simple anécdota. Queremos que dicho acto, aunque llamativo, sea solo uno de los que constituyan un programa más amplio; programa que intentaremos definir a continuación.

 

Antecedentes

A lo largo de la geografía española, numerosas Hermandades y Cofradías han liberado y liberan presos en el transcurso de sus procesiones u otros actos litúrgicos durante la Semana Santa. La centenaria tradición española de estos indultos tiene su auge en el siglo XVIII, aunque el primer indulto con motivo de la Semana Santa del que se tiene noticia, tuvo lugar en Burgos con el monarca Juan II de Castilla en 1447. Esta tradición hace coincidir el tiempo litúrgico de la Pasión de Jesús con la escenificación del Perdón de Dios en la figura del indulto civil. En la actualidad, la norma que establece las “reglas para el ejercicio de la gracia de indulto” data de 1870 y en ella se otorga al Gobierno la posibilidad de absolver total o parcialmente a un reo por razones de “justicia, equidad o utilidad pública”. Así, numerosas Cofradías y Hermandades solicitan anualmente al Gobierno español esta medida de gracia. A continuación, y solo a modo de ejemplo, se citan algunas Hermandades y Cofradías que hacen uso regular de estas solicitudes de indulto, siendo la lista mucho más numerosa:

  • Cofradía de Jesús El Rico (Málaga). Libera un preso cada Miércoles Santo desde el año 1759, por una pragmática real de Carlos III.
  • Cofradía del Santo Entierro (Zamora). Libera un preso cada año en el Viacrucis de la Redención.
  • Cofradía del Cristo del Perdón (Elche). Libera un preso, en ocasiones dos, cada Martes Santo.
  • Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad (Granada). Libera un preso cada Viernes Santo.
  • Cofradía del Santo Cristo del Perdón (León). Libera un preso cada Martes Santo.
  • Hermandad de Jesús Atado a la Columna (Teruel). Ha liberado 40 presos en los últimos 65 años en su procesión del Viernes Santo.
  • Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad (Burgos). Libera un preso cada Sábado Santo.
    Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón (Salamanca). Libera un preso cada Domingo de Ramos.
  • Cofradía de las Siete Palabras (Logroño). Todos los años solicita la liberación de un preso, logrando muchos de ellos.
  • Cofradía del Señor Atado a la Columna (Zaragoza). Solicita regularmente la liberación de un preso, logrando muchos de ellos.
  • Real Hermandad de Jesús Nazareno (Ponferrada).
  • Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad (Valladolid).
    Cofradía de los Ramos (Cáceres).
  • Hermandad del Sagrado Decreto de la Santísima Trinidad y Santísimo Cristo de las Cinco Llagas (Sevilla).
    Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago (Burgos).
  • Hermandad del Santísimo Ecce Homo (Gandía).
  • Hermandad de las Siete Palabras (Torrent).
  • Cofradía de la Buena Muerte (Valencia).
  • Hermandad de Jesús Cautivo (Oviedo).

Como ya se ha enunciado más arriba, nuestra Hermandad tuvo también este privilegio desde 1959 hasta 1969, ambos años inclusive, fecha en la que se perdió esa tradición que ahora se pretende recuperar.

 

“redemptio”

Nuestro proyecto “redemptio” se basa en ofrecer nuestra Hermandad al servicio de la Pastoral Penitenciaria, para colaborar en la acción de la Iglesia en el ámbito penitenciario. Para ello estamos a disposición de nuestra Archidiócesis de Madrid, para recibir instrucciones y trabajar en lo que estimen oportuno en la medida de nuestras posibilidades.

Como línea de actuación particular, desde nuestra Hermandad solicitamos la liberación anual de un preso, que tendría lugar cada Semana Santa, durante nuestra procesión del Viernes Santo.

Entendemos que la casuística y las particularidades de cada reo son múltiples y enormemente variadas, por lo que definir nuestra actuación al respecto puede ser difícil. Desconocemos la viabilidad de nuestra posible colaboración en el proceso e, incluso, si la Hermandad participaría en la elección del candidato al indulto. En todo caso, entendemos que nuestra función no debe finalizar con la liberación del preso, sino que debemos contribuir en su reinserción social y, sobre todo, en el plano más humano, espiritual y cristiano. Para ello ofrecemos nuestro trabajo en los siguientes aspectos:

  • Puesto de trabajo. En el caso de que la persona indultada no tenga otros medios propios o familiares, la mejor contribución a su reinserción es proporcionarle un puesto de trabajo. Desde nuestra Hermandad nos comprometemos a colaborar en la búsqueda de ese puesto de trabajo.
  • Residencia. En el caso de que el reo indultado no tenga medios propios o familiares de alojamiento, nuestra Hermandad se compromete a colaborar en la búsqueda de un alojamiento temporal para satisfacer sus necesidades más básicas e inminentes.
  • Hermandad y tutela. Nuestra fe nos dicta que todos somos hijos de Dios y, por tanto, hermanos. Una Hermandad no es más que eso, un grupo de hermanos en la fe que gustan de vivirla en comunidad. Desde nuestra Hermandad acogeremos al preso liberado, ofreciéndole su ingreso voluntario como hermano de pleno derecho en la misma para que viva la fe cristiana junto a todos nosotros, participando activamente, si así lo desea, en nuestras actividades y cultos.

Para cumplir con estos objetivos se necesita no solo el trabajo de los miembros de nuestra Hermandad sino el esfuerzo de terceros. A tal fin, hemos establecido ya contacto con varias empresas, fundaciones, ONG’s y estamentos públicos que conocen nuestro proyecto y son susceptibles de colaborar, sobre todo en los objetivos de alojamiento y dotación de un eventual puesto de trabajo para el indultado.

Somos conscientes de que el buen resultado de todo este trabajo dependerá, en gran medida, de la voluntad del reo indultado, algo que desde la Hermandad no podemos asegurar. Sin embargo, la Real Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús “El Divino Cautivo” se compromete a ofrecer un escenario que facilite a este hermano la normalización de su vida en libertad y su reconciliación espiritual.

En este momento nos encontramos en proceso de actualización de nuestros Estatutos, en los que pretendemos recoger como uno de los fines de la Hermandad, la evangelización como línea de inspiración de todas nuestras acciones, entre las que figuran de forma destacada, el trabajo con el colectivo de los privados de libertad y la pastoral penitenciaria.